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CONVERSACIÓN
Con Louis Ryan - Palma de Mallorca, Octubre de 2003
LR: Tus dibujos en tinta que conozco y los grabados más recientes son siempre en series. ¿Hay alguna razón especial?
FG: No es algo que busco intencionalmente. Al ir trabajando trato de agotar ciertas cosas. Cuando recién llegué a Inglaterra en 1989 continué con lo que venía haciendo en Buenos Aires. Era una serie de dibujos en tinta donde la representación principal de la composición giraba en torno a figuras de pájaros, reptiles, peces y plantas. Cuando mostré mi trabajo en algunas galerías de Londres recién llegado, algunas personas consideraron los dibujos un poco “fuertes”…
LR: ¿Cómo es eso…?
FG: En mi opinión los dibujos son satíricos solamente…
LR: ¿Cuánto hay en tu trabajo de “expresionista”?
FG: Me parece que en mi caso el término no se aplica adecuadamente. Siempre tuve aversión a cierto expresionismo crudo. Prefiero sugerir de una manera más sutil. En realidad me interesa cierta visión de lo absurdo. No me considero para nada un “humorista” en el sentido gráfico. En esa serie hay distintos juegos de imágenes que surgen espontáneamente al ir dibujando. Querer darles una “explicación” es difícil, ya que hay diferentes niveles de lectura y los símbolos muchas veces son ambivalentes.
Volviendo a esto de las series, en los dibujos de los peces y luego las camas habían elementos interesantes para mí… como para utilizarlos en mis dibujos. No soy partidario de razonar permanentemente lo que se hace. Es mejor dejar que las cosas surjan sin saber muy bien de donde. Hay siempre un momento en donde se puede mirar para atrás y retomar el hilo de lo que sucede plásticamente.
LR: ¿Y los griegos como aparecen en tu obra?
FG: Siempre me interesaron. Sobre todo las enormes posibilidades de representación que tiene la mitología griega. No me asusta abordar el planteo de recrear un mito o una escena imaginaria de este tipo. Despierta en mí un gusto especial, como si fuera una manifestación vital y al mismo tiempo algo tangible y real. También está el desafío de resolver problemas en la composición. No pretendo contar una historia sino hacer un cuadro. En principio, el inconveniente fundamental que se debe evitar es que el tema no sobrepase al cuadro. Ahí uno se puede equivocar y el resultado algo poco interesante. Lo simple, lo directo es el mejor camino. Los grandes maestros no pintaban temáticas, éstas son solo excusas para hacer arte.
LR: ¿En que medida tenés influencia del arte Precolombino y Latinoamericano?
FG: Encontrar una influencia directa me parece un poco complicado. Es inútil negar los orígenes de donde uno proviene. El componente europeo en la cultura argentina es muy fuerte, pero me puedo sentir identificado con la fuerza del arte prehispánico. No me agrada mucho el uso del término “latinoamericano” ni “América” para rotular una cierta manera de pintar. Habría que redefinir esos términos en algún momento.
LR: ¿Cómo decidís los temas?
FG: No los elijo. Me parece que me eligen a mí. En realidad la palabra “tema” no me gusta. Hay una afinidad con ciertas formas que me resultan más familiares y atractivas para manifestarme. Lo demás no me interesa. Por ejemplo, incorporar un dios griego como elemento de representación puede ser una posibilidad de enriquecer la fantasía y eso me atrae. Lo cual no significa que un desnudo sencillamente no pueda ser aun más categórico como forma que una escena mitológica.
LR: ¿Qué es lo que no te interesa?
FG: Hay toda una moda de persistir en la postura de “epater le bourgeois” en el arte contemporáneo para causar admiración que me parece completamente banal. Me quedo quizás con Duchamp. Resulta irónico que las últimas “vanguardias” al transformarse en el arte “establecido” y aprobado exclusivamente se han convertido hoy en un “arte oficial”, donde lo demás no tiene cabida. Reiterar hoy los “ready mades” de Duchamp que casi tienen cien años es consecuencia de una notoria pobreza creativa y un callejón sin salida.
LR: ¿Cuáles son tus influencias artísticas?
FG: Tendría que empezar quizás con mi padre que era un estupendo artista. El me inició en esto del dibujo y la pintura desde muy chico. Me acuerdo que me hacía copiar en dibujo a lápiz distintos grabados de Durero, sobre todo sus estudios de anatomía. Comenzó como un juego que luego se desarrolló en entusiasmo. Cuando empecé a estudiar seriamente la carrera del arte en Buenos Aires, en el Profesorado de Dibujo y Pintura, ya para mi era una elección personal.
LR: ¿Qué pintores te gustan?
FG: Me gustan muchos artistas. Distintos maestros fueron influyendo de alguna manera en mi aprendizaje. Necesitaría que hacer un recorrido por toda la Historia del Arte… pero así al vuelo tendría que incluir necesariamente a Poussin, Gericault, Delacroix, Ensor y Corinth, por ejemplo. Más tarde Fuseli y Balthus. Por supuesto Goya es un referente permanente. Es obvio que precisaría citar a todos los maestros del Renacimiento. Me interesan los artistas con el poder de desplegar toda la fantasía sin llegar al delirio. Un artista que me gusta por su técnica de grabado es el brasileño Marcelo Grassmann. Debería incluir seguramente a los grabadores argentinos Maurcio Lasansky y Victor Julio Delhez. La suerte de estar radicado en Londres me permite poder frecuentar distintas muestras magníficas de todos los géneros y épocas continuamente, además de tener muy cerca las manifestaciones de la escuela de Londres, con artistas como Lucian Freud, Leon Kossoff, Frank Auerbach, Michael Andrews, R. B. Kitaj y especialmente Euan Uglow, que falleció hace poco y que me parece un artista contemporáneo muy importante.
LR: ¿La Argentina tiene una identidad nacional en cuanto a sus artes plásticas? ¿Después de casi quince años en Londres, te sentís más cosmopolita que argentino en tu propia identidad artística?
FG: Es una buena pregunta. Yo creo que la identidad argentina tiene una riqueza particular por la variedad de sus orígenes diversos. Justamente, pienso que hay cierta dificultad para poder precisarla y definirla de alguna manera. Argentina es fundamentalmente un país de inmigrantes. Jorge Luis Borges se sentía “un europeo en el exilio” pero simultáneamente escribía sobre personajes típicamente argentinos salidos del mundo del tango o de la vida rural del “gaucho” en muchos de sus relatos. Esa permanente ambigüedad es parte fundamental de nuestra identidad.
Argentina a diferencia de Méjico por ejemplo tiene una influencia mucho menor del arte Precolombino y un mayor influjo del arte europeo. Los más importantes artistas argentinos, casi sin excepción, viajaron a Europa en sus etapas formativas para luego ocupar un papel decisivo en el arte nacional. Un típico ejemplo podría ser el pintor Xul Solar, que tras residir un tiempo en Europa interpretó un lenguaje plástico propio que es imposible de “clasificar” que refleja este temperamento inextricable.
Hoy me siento simplemente un habitante de Londres que dibuja y pinta. Me parece que es importante llegar al punto en que la propia identidad nacional deja de ser un asunto de peso. De lo contrario se vuelve un condicionamiento y como consecuencia el trabajo que uno desarrolla sirve exclusivamente a este propósito preestablecido.
LR: Algunos de tus cuadros fotografiados parecen haberse destruido o desaparecido. ¿Qué es lo que sucedió?
FG: Muchos de mis trabajos se perdieron después de venir a Londres. Había dejado casi todos mis dibujos y estudios académicos, bocetos y muchos cuadros al óleo en un depósito en Buenos Aires. Traté de recuperarlos pero lamentablemente me enteré que ya no estaban más. Recientemente algunos dibujos también se quemaron en un container. Son las consecuencias de viajar y dejar objetos repartidos en distintos lugares.
LR: ¿Qué es lo que tiene para “decir” un pintor?
FG: Me parece que un pintor es un poco estudiante improvisado, un tanto espeleólogo, descubridor ocasional y la mayoría de las veces un simple trabajador. Lo que pueda ir haciendo son solo apuntes de algo más vasto. Uno nunca deja de aprender y descubrir cosas nuevas de lo que se va produciendo.
LR: ¿En el arte la fantasía es más importante que lo real?
FG: Para mi el dibujo por encima de la pintura es un resorte para liberar la fantasía. Busco utilizar en la obra elementos de la realidad y de lo humano para poder articular mi propia imagen del mundo… Ahora estoy embarcado en una serie de grabados sobre la Divina Comedia del Dante junto con otras cosas… Me interesa también mucho la literatura como fuente de inspiración.
LR: ¿Qué entendés por arte?
FG: Para mi es una pregunta sin respuesta verbal. La contestación está seguramente en la obra. Tengo alguna convicción de poder advertir donde no hay arte. El arte es algo esquivo, escurridizo. Surge cuando uno no lo busca. Me interesa más la postura de mirar este problema desde el punto de vista del lenguaje. Me parece que un artista debe trabajar en torno a emplear un “lenguaje” donde se alcanza una cierta armonía. Todos los grandes pensadores han intentado definir el arte. Me interesa mucho la filosofía y Heidegger es posiblemente quien mejor enuncia y aclara los grandes dilemas que presenta la obra de arte. Me quedo quizás con la idea de Goethe que decía que “el arte es el mediador de lo inexpresable”. |
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